Tiempo de lectura:2 Minutos
Voy a intentar escribir una entrada con los menores juicios de valor posible. Explicando lo que pienso (¡que ya es un juicio de valor!) con ejemplos.
1. Las familias
Si una familia ingresa 2.000 € al mes y gasta 1.200 € le quedan 800 € para ahorrar para el futuro, algún gasto extra como unas vacaciones y, dependiendo de la edad, comprarse una vivienda.
Si el sueldo anual es de unos 24.000 € (2.000 x 12) podrían comprarse tranquilamente una vivienda de 100.000 €, por ejemplo. Una gran deuda en relación a los ingresos, pero una deuda que se puede pagar tranquilamente si la vida laboral transcurre sin problemas.
Si esta familia deja de ingresar 2.000 € al mes y solo empieza a cobrar la mitad (1.000 €), a partir de ese momento solo le caben dos opciones: o gasta menos de 1.000 € o se tiene que ir endeudando cada mes por los 200 € que le faltan.
Al final de año “solo” tendrá una deuda de 2.400 € (200 x 12). Pero esta “pequeña” deuda: 1º) no se podrá pagar y 2º) irá creciendo año a año (suponiendo que alguien preste el dinero).
Esto se escribe y no le pasa nada al que lo escribe. Esto le pasa a alguien en la vida real y, probablemente, solo desea morirse. Una cosa es la teoría y otra la realidad
2. Las empresas
Si una empresa vende “100” y gana “10” todos contentos. Empezando por los dueños, que muchas veces parece que nos olvidamos que las empresas tienen dueños.
Esta empresa que gana “10” puede estar muy endeudada, poco endeudada o sin endeudamiento. Dependerá principalmente de su tipo de negocio. Y no tendrá problemas con nadie.
Pero si esta empresa empieza a perder “10” varios años seguidos van a pasar varias cosas: 1º) los bancos van a dejar de prestarle dinero, 2º) los bancos van a empezar a pedirle que les devuelva lo que le habían prestado, 3º) las pérdidas se van a ir “comiendo” el patrimonio acumulado durante la vida de la empresa y 4º) dependiendo del mencionado patrimonio acumulado, la empresa entrará en quiebra, cerrará, los trabajadores se irán al paro y los dueños habrán perdido todo su dinero invertido en ella.
Como en el punto anterior, muy fácil de escribir pero muy duro de sufrir
3. El Gobierno y las Autonomías
Pues aquí podemos aplicar la misma lógica que en los puntos anteriores. Uno de los principales problemas de España es su deuda pública. Una deuda pública que ha crecido hasta un nivel que no vamos a poder pagar simplemente porque ni Gobierno ni Autonomías han querido ajustar gastos a ingresos (generando cada año lo que se llama déficit público). Esto es así.
Como el Estado “siempre paga”, y como España es un país de la Unión Europea pues hemos tenido quien nos preste todo el dinero que hemos pedido. Tan fácil como esto. Y esto ha pasado y está pasando con el Gobierno Central y con las Autonomías.
Como en los puntos anteriores esto es fácil de escribir. A diferencia de los puntos anteriores, aquí los que piden prestado no sufren nada y nos trasladan el sufrimiento al resto de los ciudadanos.
Reproduzco aquí un gráfico que preparé para un artículo publicado, junto con José María López Jimenez [email protected] en ¿Hay Derecho? [email protected] el pasado 8 de julio: La deuda pública española: Saturno devora a sus hijos
Sirva esa entrada como introducción para la siguiente que voy a escribir, relativa a un asunto más local y que levanta pasiones. Próximamente.
Cerrar