La intuición, la Economía como ciencia y otras cosas

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Este post es fruto de varias casualidades pero espero que también de la intuición por escribir algo medianamente interesante.

El pasado 31 de agosto Juan Francisco Jimeno @jfjimenoserrano publicaba el siguiente tuit con un enlace adjunto:

«Ha fallecido Assar Lindbeck, uno de los economistas con mayor influencia en la socialdemocracia sueca y un visionario del Estado del Bienestar. «Es posible hacer investigación económica pero es más difícil que en ciencias naturales». DEP»

El enlace  (http://www.economics-ejournal.org/dataset/20170920_Lindbeck.pdf) lleva a un artículo publicado en 2017 con el título en español «Reflexiones idiosincrásicas sobre la economía como ciencia» (sí, he consultado en el diccionario de la RAE y existe la palabra idiosincrásica)

Los primeros capítulos de los manuales de Economía más exitosos suelen dedicarse a la Economía como ciencia y al papel de los economistas como científicos.

En el artículo de Lindbeck se dedica algunos párrafos a la importancia de la intuición tanto para generar hipótesis como para interpretar resultados. Tanto en economía como en otras ciencias sociales. Incluso comenta que parece que la intuición es algo que también se les exige a los investigadores.

Repasando estos días Freakonomics, siempre muy agradable de leer aunque ya tenga sus años, precisamente se menciona la importancia de la intuición a la hora de observar y analizar el mundo que nos rodea. En la nota explicativa introductoria del libro se puede leer: «Para Levitt, la economía es una ciencia que cuenta con herramientas excelentes para la obtención de respuestas pero que sufre una escasez de preguntas interesantes. Su don especial consiste en la capacidad de formular esas preguntas».

Esta frase de Lindbeck es famosa: “Después de los bombardeos, el control de alquileres es la técnica más eficaz para destruir ciudades”. En 2007 escribía en su artículo: «Después de 73 años de control de alquileres en Suecia, el tiempo de espera en las colas oficiales para un apartamento en Estocolmo es hoy de más de una década, es decir, aproximadamente el mismo tiempo que para los autos Trabant en Alemania Oriental». (¿Razones?: surgimiento de la escasez, aparición de mercados negros, caída de la inversión en vivienda, caída en la calidad por el insuficiente gasto en mantenimiento, etc.)

Hablando esta mañana de futbol con algunos amigos sobre determinados personajes que se creen en posesión de la verdad absoluta, les he comentado que -salvando las distancias- se les podría aplicar  esta famosa frase de John Maynard Keynes, citada también en el artículo de Assar Lindbeck: «Los hombres prácticos, que se creen exentos de cualquier influencia intelectual, son usualmente esclavos de algún economista difunto«.

Y hasta aquí. Espero que la intuición de que enlazando varias casualidades me puede salir un post que guste a mis amigos sea correcta.

 

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